El pasado sábado 23 de mayo, los espacios de la Iglesia San Francisco de Asís se vistieron de solemnidad, luz y profunda alegría para recibir a los alumnos del Colegio Arístides Bastidas, quienes dieron un paso trascendental en su vida espiritual al recibir el sacramento de la Primera Comunión.
Bajo la cálida mirada de sus padres, la guía constante de sus docentes y el cobijo de la comunidad escolar, los pequeños se convirtieron en los grandes protagonistas de una mañana donde la inocencia y la fe se hicieron una sola. El templo, impregnado de cantos, oraciones y una atmósfera de profunda paz, fue el escenario perfecto para un reencuentro con los valores más puros: la unión familiar, la gratitud y la esperanza.
Para el Colegio Arístides Bastidas, este acto no solo representa el cumplimiento de un peldaño formativo, sino la reafirmación de su compromiso con la siembra de luz en el corazón de cada estudiante. Al ver las sonrisas de los niños y las lágrimas de orgullo en los rostros de sus representantes, quedó demostrado que, cuando la escuela y el hogar caminan de la mano, se construyen los recuerdos más hermosos e imborrables del alma.
