El pasado jueves 23 de julio, las instalaciones de nuestra institución se llenaron de una luz muy especial. En medio de abrazos, sonrisas y miradas llenas de orgullo, celebramos el acto de promoción de nuestros queridos alumnos de sexto grado, quienes cierran esta hermosa etapa de la primaria para dar el gran salto hacia la secundaria en el próximo año escolar.
Este año, la celebración tuvo un matiz inolvidable que nos enseñó una profunda lección sobre el valor de la sencillez. Nuestro tradicional espacio abierto dio paso a un acogedor salón de conferencias, que lejos de restar brillo al momento, la intimidad del lugar nos recordó que los grandes hitos no necesitan de escenarios grandiosos, sino de corazones dispuestos a celebrar. En ese espacio más recogido, cada aplauso resonó con más fuerza y cada emoción se sintió a flor de piel.
La emotividad de la jornada estuvo marcada por momentos entrañables. Docentes, personal directivo y los padres y representantes, el pilar fundamental de este camino, se unieron en un solo sentimiento de gratitud. Las palabras de la docente Carlina Landaeta resonaron con la sabiduría y el cariño de quien ha visto crecer, aprender y madurar a cada uno de estos niños día a día. Asimismo, algunos alumnos tomaron la palabra con valentía y ternura desde el podio, regalándonos discursos de despedida que dejaron al descubierto la hermandad construida en las aulas de primaria.
No faltaron las ofrendas y las bendiciones, elevadas con fe y esperanza para que el nuevo ciclo escolar que se avecina esté lleno de bienestar, aprendizajes luminosos y que los jóvenes lo inicien de la mejor manera.
Queridos muchachos, hoy dejamos atrás una etapa, pero esto apenas comienza. Que la sencillez que hoy nos cobijó sea siempre su brújula, y que la humildad y la alegría los acompañen en cada paso que den hacia adelante.
¡Muchas felicidades, promoción 30! El futuro les pertenece.






























